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Cadenas
Las cadenas datan de orígenes muy remotos, tal vez
desde el siglo XII a.C. en la zona de Micenas. Era un complemento que se colocaba
en el cuello como adorno o bien como objeto de distinción y se le solían
colgar cruces o medallas, para destacar el grado de poderío de una persona
por sobre el resto.
En las civilizaciones más antiguas, las cadenas en el cuello
consistían en cintas o cadenillas de metal
(casi como las actuales cadenas) con colgantes artísticos, cuentas de
vidrio, huesillos o piedras preciosas.
Hoy en día, las cadenas que usan las damas y los caballeros,
siguen siendo un accesorio de distinción pero también
de elegancia.
Las cadenas actuales están confeccionadas siempre en metales preciosos,
ya sea cadenas de plata, cadenas de oro o
cadenas de platino, y a menudo en las mujeres, están
acompañadas por algún dije, lo que hace que las cadenas sean el
elemento infaltable para dar un toque de distinción.
Las variedades de cadenas son muchísimas, tales como la cadena
sencilla, de cadena de eslabones redondos, alargado,
cuadrados, eslabones aplanados y las más finas, las cadenas de
eslabones retorcidos, o más conocida como cadenas turbillón.