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Perfumes
La palabra perfume proviene del latín "per",
por y "fumare", producir humo, claramente aludiendo a la sustancia
aromática que desprende un humo fragante
al ser quemado, usado para sahumar.
El perfume está compuesto por una mezcla de aceites esenciales
aromáticos, alcohol y un fijador, empleado para dar un duradero
y agradable aroma a los diferentes objetos, pero esencialmente, al
cuerpo humano.
Los perfumes, dentro de éstos, los aceites esenciales, se
consiguen por la destilación de flores, plantas, hierbas y vegetales,
tales como la lavanda, el jazmín, las
rosas, los lirios, entre otras.
Existen distintos tipos de perfumes, que se clasifican según
el porcentaje de concentración que contengan. Entre los clasificados
más comunes podemos encontrar la esencia de perfume,
con una concentración entre el 15 al 40%; el perfume
en sí mismo con una concentración de entre el 7 al 15%; el agua
de baño o 'eau de toilette', con un porcentaje del 1-6 de concentración;
y el agua de colonia, con la misma concentración que
el agua de baño, pero con el agregado de aromas cítricos.
La elaboración primitiva de perfumes nace en Egipto, y fue desarrollada
por árabes y romanos, y desde España retornó a Europa en
la época del Renacimiento. Fue en Francia durante el
siglo XIV, se cultivaron flores especialmente para la elaboración
de perfumes, convirtiéndose este país en el centro
de perfumería a nivel mundial.
Entre los perfumes más conocidos hoy en día,
podemos encontrar toda la línea de Kenzo, para hombre
y mujer; la línea Carolina Herrera; Paloma Picasso;
Calvin Klein; el clásico SunFlowers;
Rabolini; Acqua Di Gio; toda la línea
Elizabeth Arden, destacándose su 5th Avenue; Polo;
Giorgio Armani; LouLou; Anaïs-Anaïs;
Prèt-a-Porter; Channel N°5 y una
infinidad que acompaña siempre el estilo y la presentación de
cada persona.