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Cigarros - Habanos - Puros
Los cigarros, más conocidos en algunos lugares como
cigarrillos, son una de las formas más conocidas a nivel mundial
para el consumo del tabaco. Los cigarros están compuestos
por un cúmulo de tabaco picado, seco y presionado, envuelto
en una hoja de tabaco o papel fino, ajustado y de forma cilíndrica.
Los cigarros fueron definidos por Fray Bartolomé de las Casas
como "ciertas hojas secas envueltas en otras hojas, también secas,
parecidas a petardos. Se encienden por un extremo y se chupan por el otro. Para
introducir en los pulmones ese humo con el que adormecen el cuerpo y así
se embriagan". Esta es la definición primera de este fray, el cual
conoció al cigarro a través de los viajes de conquista de Cristóbal
Colón.
Otra calificación para los cigarros fue la de Jaime I de Inglaterra,
quien lo calificó de "repulsivo para el olfato, desagradable a la
vista, peligroso para el cerebro y nocivo para los pulmones".
El cigarrillo de papel, tal como lo conocemos hoy en día, llega a España
alrededor del año 1825, de la mano de mercaderes brasileños, y
luego se expande a toda Europa.
Los puros están compuestos por tabaco picado
en su interior y a la vez, enroscado por hojas de tabaco secas.
Se fuma igual que los cigarros y su origen es centroamericano.
Los habanos conforman el conjunto de tabacos que
sean compuestos de tabaco cultivado en su totalidad y que está
manufacturado en Cuba. De su capital, el nombre.
La calidad del Habano radica en la conjunción de cuatro
importantes factores: el suelo, el clima, las técnicas y conocimientos
de los campesinos cultivadores del tabaco y de las variedades
del tabaco negro cubano.
A pesar de varios intentos alrededor del mundo, nunca se ha podido igualar
ni cultivar el tabaco negro ni, peor aún, confeccionar
Habanos parecidos a los cubanos, que lisa
y llanamente, son únicos.