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Frascos Antiguos
Los frascos antiguos nacieron como recipientes pequeños,
de cuello ancho y de baja estatura. Nacieron para reemplazar a las vasijas de
barro, y los frascos en sí mismos por definición
son casi siempre de vidrio.
Los frascos sirven para contener grageas, cápsulas, líquidos,
productos en polvo, alimentos como aceitunas, morrones, picles y conservas como
tomate, morrones y anchoas.
Los frascos pueden tener variaciones importantes en sus formas y tamaños,
siendo los de forma redonda los más comunes de hallar.
Así como varían su forma, los frascos también varían
su forma de tapado. En ese campo podremos hallar los frascos con tapa de
rosca, como las mermeladas, aceitunas y botellas, los cierres de aerosol,
sellados y ultraseguros y el más original, el gotero, que además
de tapar el frasco, hace las veces de dispensador y dosificador del líquido
que contenga.
En materia de frascos, hay una clasificación según
su fin de uso: para medicina se emplean para guardar y conservar de la temperatura
medicamentos, inyecciones, plasmas, jarabes y colirios; en perfumería,
los frascos se emplean para almacenar cremas, perfumes, laca de uñas,
lociones y otros productos líquidos. También aparece el grupo
de frascos de uso en herboristería, donde se conservan las cápsulas
de fitoterapia.
Los frascos antiguos poseían un trabajo artesanal de composición,
diseño y decoración, ya que los primeros han sido pintados a mano
y con motivos realmente deslumbrantes. Más adelante, conociendo más
la técnica del trabajado del vidrio, se animaron a los tallados, grabados
y vitreaux, donde ya se conviertieron más que en frascos de conservación
, en verdaderas obras de decoración.
Hoy en día los frascos son fabricados en serie y casi uniformemente,
por lo que los frascos antiguos son de gran importancia ya que son
apenas unos pocos los que circulan entre nosotros.