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Schnauzer
Los perros Schnauzer han tenido varios nombres a lo largo del tiempo, pero el significado que más fuerte suena es el que lo denomina como perro de hocico barbudo.
Su origen es Baviera y se le trazan parentescos con los perros guardianes de las fábricas de cerveza.
La raza Schnauzer se desarrolló ampliamente en Australia y en Suiza. Se cree que en la consecución de la raza, habrían participado la raza Bouvier des Flandes.
Otros opinan que está emparentado con el Pinscher, otros con el terrier, pero no se sabe a ciencia cierta quien intervino en la formación.
Los alemanes consideraban al Schnauzer con mucho respeto, ya que era muy buen guardián y vigilante. La raza se oficializó en el siglo XIX, aceptando tres variedades: el gigante, el mediano y el enano. El gigante es el más antiguo de los tres tipos.
Esta raza posee una cabeza fuerte y rectangular, el hocico termina en forma cónica, la nariz es grande y de amplias fosas. La dentadura es de gran tamaño y los maxilares cierran en tijera, lo que le brinda una fuerza extra en la mordida. Los ojos son pequeños y tapados por un flequillo. El cuello es fuerte y sólido, de mediano tamaño.
El pelaje es duro y espeso, no ha de ser ondulado y debe tener doble capa. Debe ser muy abundante en flequillo, cejas, barbas y bigotes. Los colores admitidos son el negro puro, y el sal y pimienta. El pelo debe ser cortado para darle forma al estándar de la raza y por eso necesita, además de un cepillado diario, el recorte mensual o bimestral de las formas clásicas.
El Schnauzer es un perro muy guardián y defensor de su hogar. Es dotado de mucha fuerza, tiene buenos reflejos, excelente olfato y es muy obediente y seguro. Es apto para vivir en casa, pero necesita de ejercicio.
Con el paso del tiempo, el Schnauzer se ha convertido en un perro muy familiar, apto para el contacto con los niños y para perro de compañía y guardia.
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