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Cocker
La raza Cocker Spaniel proviene del nombre de un ave, para cuya captura se usaban estos perros. Por eso era una raza muy apreciada, ya que por su tenacidad para atrapar a una presa era inigualable y, lo mejor de todo, es que la atrapaba sin causarle daño alguno.
Los orígenes del cocker se remontan cerca del año 1300, como primeros ejemplares, pero no eran los cockers que conocemos hoy en día. Si bien eran similares, luego de varias cruzas, se diferenciaron en siete razas diferentes. Una de ellas es el cocker de hoy.
El cocker es un perro atlético, inquieto y muy fuerte, que precisa de cierta ejercitación para estar en buen estado físico. Para comprobar la pureza de la raza o bien de un ejemplar, la medida de la distancia de la cruz al suelo y de la cruz a la cola, debe ser la misma. El cuerpo es compacto, tiene un pecho desarrollado y las patas son fuertes, rectas y musculosas, sobre todo las patas de atrás, lo que le permite ser un excelente saltador.
El cocker tiene una característica bien distintiva: las orejas. Estas son grandes y anchas y de baja inserción, casi a la altura de los ojos. Merecen un cuidado especial durante los primeros meses de vida, sobre todo en la higiene, porque hasta que desarrollan las defensas propias del perro joven, suelen tener otitis. Los ojos son grandes y brillantes. El pelaje no requiere demasiados cuidados, más que una cepillada o dos a la semana, para mantenerlo libre de apelmazados.
Los cockers tienen distintos colores de pelaje, tales como tabaco, negro, y manchados blancos y tabaco. Pocas veces encontramos un cocker enteramente blanco.
El temperamento es dócil y de buen humor, con mucho afecto hacia los niños, pero tiene cierto carácter dominante que hay que educar desde cachorro. Es activo y muy curioso, y le gusta estar acompañado, ya que si pasa muchas horas en soledad, tiende a entristecerse.
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